EL TABACO AMIGO O ENEMIGO
Hacer historia del tabaco es en cierto modo hacer historia del hombre. Es intentar descubrir comportamientos, actitudes y creencias que se crean, se alteran o se modifican en torno a algo que hoy más que un hábito se ha convertido en una necesidad.
La aparición del tabaco en Europa es fruto de un hecho histórico: los viajes de Colón a lo que hoy es Iberoamérica es en definitiva fruto del descubrimiento de un NUEVO MUNDO. En la interacción entre dos culturas que se encontraron: el TABACO fue uno de los elementos culturales que el nuevo continente nos legó y Europa adoptó. El término tabaco pertenece a la lengua haitiana y aparece como un concepto cargado de connotaciones míticas y religiosas a la vez que terapéuticas. Así el mascar hojas de tabaco o "tomas unas ahumadas" (Historia General y Natural de las Indias,Gonzalo Fdez de Oviedo 1478-1557) tenía significados distintos y al mismo tiempo que acompañaba ritos de iniciación reales, santificaba y auguraba satisfactorias campañas bélicas o poseía poderes mágicos para Mayas o Aztecas; tenía también poderosos efectos curativos y desinfectantes al tiempo que efectos narcotizantes.
En el Viejo Continente no existe documentación que testifique el uso del tabaco con anterioridad al regreso de Colón de su primer viaje. Hasta finales del siglo XVI la historia del tabaco en Europa es oscura, aunque ya en 1619 apareció el primer tratado escrito por un boticario cordobés sobre virtudes y propiedades del tabaco.
En Europa adquirió el tabaco gran auge debido fundamentalmente al ser considerado un hábito relajante y placentero. Pronto fue extendiéndose su fama debido al uso terapéutico que de él se hacía de modo que llegó a usarse como remedio casero hasta el siglo XVII momento en el que empezó a dudarse de tales propiedades. La lucha por apartarlo de la medicina fue un éxito, no así, la que intentó proscribir el hábito. Fumar se convirtió muy pronto en una moda y por lo tanto fueron conociéndose diversas formas de uso: la pipa, el rapé, el puro o el cigarrillo a las que se ligaban fuertes connotaciones de carácter social.
Después de la guerra de Crimea (1856) el cigarrillo adquirió un auge definitivo lo que permitió y favoreció su rápida manufactura y posterior comercialización, aunque fue la Primera Guerra Mundial la que otorgó al cigarrillo un protagonismo absoluto en el mundo de los fumadores. La década de los sesenta sirvió ya, en pleno siglo XX, para tomar conciencia del problema que representa el consumo de productos derivados del tabaco por la gran mortalidad anual que producen. Los consumidores son hoy millones y por ello la OMS advierte de la necesidad de atajar "La EPIDEMIA DEL TABAQUISMO"
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